En el corazón de uno de los pueblos más cotizados de la costa occidental de Cantabria se encuentra esta magnífica vivienda unifamiliar independiente, una propiedad que combina la tranquilidad de un entorno natural único con unas espectaculares vistas abiertas a los Picos de Europa, el Monte del Escudo y el Valle de Valdáliga.
Construida en 2011 con excelentes calidades, la vivienda apenas ha sido utilizada, ya que siempre ha servido como segunda residencia, ocupándose menos de un mes al año. Su estado de conservación es prácticamente impecable.
La casa se levanta sobre una extraordinaria parcela de 2.550 m², de los cuales 1.120 m² son urbanos y 1.430 m² rústicos, ofreciendo privacidad, amplitud y la posibilidad de disfrutar de un entorno natural privilegiado durante todo el año.
Su excelente orientación sur, situada sobre una ladera protegida de los vientos procedentes del mar, proporciona una magnífica luminosidad en todas las estancias y un clima especialmente agradable en cualquier época del año.
La vivienda cuenta con 386,55 m² construidos, distribuidos en tres plantas comunicadas mediante una cómoda escalera interior. La planta principal alberga un amplio y luminoso salón con acceso directo al porche y al jardín, un comedor independiente, una espaciosa cocina con despensa, un dormitorio y un baño completo, configurando una distribución muy cómoda para el día a día. En la planta superior se encuentran tres dormitorios de generosas dimensiones, dos baños completos, un vestidor. El dormitorio principal cuenta con una ventana orientada al oeste desde la que se pueden contemplar los atardeceres y el paisaje que rodea la propiedad.
El amplio sótano ofrece un espacio extraordinariamente versátil, con garaje para varios vehículos, zona de estar, taller, cuarto de lavado, bodega, baño completo, cuarto de caldera y amplias zonas de almacenamiento, convirtiéndose en un complemento perfecto tanto para el ocio como para las necesidades del día a día.
La vivienda dispone de acceso tanto por la fachada norte como por la sur a través de dos agradables porches que permiten disfrutar del jardín y del entorno en cualquier momento del día.
La ubicación es sencillamente excepcional. La Playa de Oyambre se encuentra a tan solo 4 kilómetros, mientras que el prestigioso Campo de Golf Santa Marina está situado a apenas 2 kilómetros. Todo ello en un enclave donde la naturaleza, el mar y la montaña conviven en perfecta armonía, ofreciendo una calidad de vida difícil de igualar.
Se trata de una propiedad exclusiva por su ubicación, por la calidad de su construcción, por el magnífico estado de conservación y por unas vistas privilegiadas que convierten cada día en un auténtico espectáculo. Una vivienda pensada para quienes buscan espacio, privacidad y el privilegio de vivir en uno de los paisajes más bellos del norte de España.